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El legado de Cornelius Castoriadis

10 de julio de 2008, por Ramón E. Azócar A.

La imaginación
La caída de los regímenes totalitarios
El imaginario social

Tenía que hablar el labio,
no bastaba el gesto.

- Helena Sassone

Cornelius Castoriadis (1922-1997), nació en Estambul, Turquía, realizó en Atenas estudios de Derecho, de Economía y de Filosofía; en sus comienzos estuvo afiliado al Partido Comunista de Grecia, se adhirió al trotskismo y, en Francia, donde se instaló a partir de 1945, al Partido Comunista Internacional (PCI), sección de la IV Internacional donde conoció a Claude Lefort. Su pensamiento no puede comprenderse fuera de su compromiso político, pues para él el ejercicio de aquél fue siempre inseparable de la búsqueda de autonomía, colectiva e individual. Eso no quiere decir que sacrificara el rigor conceptual a sus posiciones éticas o políticas. Pero la filosofía y la lucha por la autonomía política expresan, para Castoriadis, la misma libertad del sujeto humano, que no agotan el entendimiento científico o su traducción política, la tecnocracia. Ortodoxo dentro de la heterodoxia, tanto por sus referencias (Aristóteles) como por su temática, construyó una obra rica y compleja, que renovó las grandes cuestiones filosóficas (el tiempo, la creación, el sujeto) sin pensar en agotarlas, lo que hubiera sido contrario a su ontología de lo imaginario creador.

En el ámbito de lo que fue su pensamiento, Castoriadis inicia el itinerario de reflexión como militante antiestalinista, y muy tempranamente estuvo interesado en la obra de Freud. Cuando se distancia del marxismo, vuelve sobre la filosofía tradicional, y se internará en el psicoanálisis. Esta tarea, iniciada a mediados de la década del 60, dará como resultado la publicación de La institución imaginaria de la sociedad donde expondrá lo esencial de su pensamiento sobre la sociedad, la psique y la indisociabilidad e irreductibilidad de ambas, la lógica de los magmas , la imaginación radical y el imaginario social instituyente , las significaciones imaginarias sociales , y su análisis del marxismo. En dicho texto propondrá un absoluto rechazo de todo determinismo, idea que estará en el núcleo de su pensamiento.
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La imaginación

Cornelius CastoriadisLa imaginación, tal como fue repensada por Castoriadis, es una noción clave en su pensamiento, el cual gira en su conjunto alrededor de ella: la psique como imaginación radical , la sociedad como creación del imaginario social instituyente . Es el origen de todo lo que se representa y es pensado (es decir, de lo racional), siendo la característica fundamental del sujeto humano su imaginación defuncionalizada y liberada .

Frente a la lógica formal, llamada por él conjuntista identitaria , propone la lógica de los magmas , basada en la indeterminidad o posición permanente de nuevas determinaciones. La noción de magma es aplicada tanto al inconsciente, del cual en realidad surge, ya que es elucidada en buena medida por Castoriadis a partir del trabajo de Freud en La interpretación de los sueños . En relación a la ciencia, propone la elucidación de la misma desde una perspectiva histórico-social y filosófica. Esta elucidación debe estar dirigida siempre al desafío de crear un pensamiento complejo que sea capaz de dar cuenta, de hacer pensar, la dimensión poiética , de creación, de ruptura y surgimiento de lo nuevo, a nivel físico, del ser, y de lo histórico-social , elucidación en la cual la imaginación radical y la autonomía ocupan un lugar decisivo, haciendo necesaria una nueva lógica: la de los magmas . Lo magmático a este nivel, es la capacidad de pensar lo que ES como estratificación de un tipo hasta este momento desconocido, como organización en planos ligados de adherencias parciales, estratificación y sucesión de capas del ser, organizadas siempre de modo parcial y momentáneo. La ciencia tiene a la incerteza en su centro, todo conocimiento es parcial, en oposición a la certeza, coagulación de todo saber posible, que responde, a su vez, a una de las características de la psique y de la sociedad, como es la búsqueda de un sentido último. Es el totalitarismo de la mónada psíquica que produce efectos en el pensamiento y en la sociedad. Así, dirá que lo real no tiene una lógica, al mismo tiempo que no deja de tenerla. Propone romper definitivamente con la separación entre ciencia y filosofía, y terminar con la ilusión de que la subjetividad puede quedar por fuera de todo saber.
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El aporte fundamental del pensamiento de Castoriadis es su concepción de las significaciones imaginarias sociales , las cuales relaciona con la idea de solidaridad en el marco del pensamiento histórico-social , como registro que Castoriadis instituye para mostrar la profunda articulación e interdependencia entre la psique y la sociedad. La subjetividad es producto de la incorporación de significaciones imaginarias sociales de la sociedad a la que pertenece. Estas son creadas por el colectivo anónimo de los sujetos, a partir de su imaginario social instituyente. Es así como toda sociedad debe proveer de un sentido a sus partícipes - para respetar la característica de su psique. Por lo tanto, para Castoriadis, y retomando en este punto a Marx y a Freud, toda realidad es social por definición. Las significaciones imaginarias sociales definen las representaciones, deseos y actos de los sujetos. Así, por ejemplo, las ideas de libertad, de democracia, etc., son una creación del colectivo, no tienen ningún sentido en sí mismas, ni son cuestiones inefables como nada lo es. La Historia no tiene sentido, no va hacia ningún lugar en especial, ni el pasado es el resultado de determinaciones. la posición de nuevas determinaciones es algo constante a tal grado que hacen desvanecer toda idea de determinación última, hecho que se hace más patente cuanto más nos alejamos de las llamadas ciencias "duras".

La caída de los regímenes totalitarios

Cornelius CastoriadisCastoriadis llamó la atención sobre la necesidad de finalización de los regimenes totalitarios (el totalitarismo había ocupado un lugar esencial en el pensamiento de Castoriadis, a partir de su crítica al stalinismo), anunciando que su caída se produciría por una suerte de martillazo sobre la tumba de los movimientos que pretendían producir una sociedad autónoma. Al ver la desilusión de la URSS, Castoriadis saca una rápida y fácil conclusión: en la sociedad moderna confunden la ilusión del comunismo con la idea de que pueda existir una sociedad diferente. Podrá haber muerto el socialismo en la forma que tomó durante el siglo XX, pero no el proyecto de una sociedad autónoma. Lo que muere es el imaginario político del marxismo-leninismo: el de la delegación. Si hubiera un próximo movimiento emancipatorio lo será sobre la base de la autonomía y no de la delegación. En este punto, insistirá hasta su muerte: las formas de participación directa, de d emocracia directa , apostando a que todo futuro movimiento político deberá ser de los ciudadanos. La actual sociedad está dominada por el imaginario social capitalista : producir, consumir, racionalizar, dominar. En este esfuerzo por un dominio total, lo que el capitalismo produce es un pseudo-dominio, desencadenando fuerzas destructivas que no sabe como contener (como la depredación ecológica, el desempleo, la pauperización creciente, las crisis financieras, entre otros).

El imaginario social

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Cornelius Castoriadis¿Qué se rescata del pensamiento de Castoriadis en la actualidad? Fundamentalmente su percepción imaginario social , con la cual asume una posición (en el colectivo anónimo y por este) de un magma de significaciones imaginarias , y de instituciones que las portan y las transmiten; según su visión, es el modo de presentificación de la imaginación radical en el conjunto, produciendo significaciones que la psique no podría producir por sí sola sin el conjunto.

Esto lleva a Castoriadis a generar una definición particular de individuo social, el cual viene a ser la medida en que la significación está en poder del otro, es decir, el lenguaje no termina de cumplir su función de socialización. Sólo cuando ese otro sea destituido de su omnipotencia, será posible la socialización del sujeto. Para esto debe primero ese otro autodestituirse: debe significarse como algo distinto de la fuente y el dominio de la significación, debiendo señalar que nadie es dueño de las significaciones. En este aspecto Castoriadis toma el ejemplo del Complejo de Edipo , que es para él la aparición de la institución de la sociedad que limita la imaginación radical de la psique, evitando que la locura monádica se continúe en una locura de a dos o a tres. Es posible que este punto tienda a confundir porque revierte gran peso técnico en el pensamiento de Castoriadis, pero realmente es más sencillo de lo que se piensa. Castoriadis valora los aspectos internos del ser humano y hace una relación directa de estos aspectos con el desenvolvimiento social de las relaciones entre los individuos. Para efectos de fortalecer sus aportes a la filología y la filosofía, él mantiene el término "individuo", que si bien identifica una entidad estadística del hombre, ya que no incluye los valores y el espíritu que si está incurso en el término "persona", permite apreciar al hombre en el contexto de una generalidad social que le es afín tanto y cuanto mantiene relaciones de coexistencia directa, entiéndase relaciones sociales, y de este modo el concepto de lo imaginario se distingue de ese peso valorativo que el término "persona" da acerca del hombre.

Por último está el imaginario histórico-social, que es el aporte de cierre al imaginario social. Lo Histórico-social es uno de los dominios del hombre, donde muestra la indisociabilidad e irreductibilidad de la psique y la sociedad. La Sociedad e historia no tienen existencia por separado. Lo social se da como auto alteración, como historia. Esta es la emergencia de la institución, en un movimiento que va de lo instituido a lo instituyente, y viceversa, a través de rupturas y de nuevas posiciones emergentes del imaginario social instituyente. Este crea a partir del magma de significaciones imaginarias sociales , y ese magma es el que constituye a la sociedad como un mundo de significaciones. De este modo, cada sociedad se auto instituye. El ser de lo histórico-social está dado por esas significaciones, que da un determinado sentido a la vida social, siempre arbitrario. Este dominio se mantiene unido gracias a la urdimbre producida por el magma de significaciones imaginarias sociales . La burguesía, por ejemplo, produce su propia definición de la realidad, que tiende a ser tomada como canónica por los sujetos, debido a la habitual heteronomía en la cual se hallan las sociedades. La autonomía implica el cuestionamiento de la institución imaginaria de la sociedad, y abre la posibilidad de modificaciones en el dominio de lo histórico-social . En una palabra, Castoriadis se adelanta al tiempo y genera las bases de un pensamiento de vanguardia que hoy se amolda a las realidades del siglo XXI, puesto que el imaginario social interactúa con las fuerzas desencadenadas del capitalismo salvaje de occidente.